UNA CARTA POCO COMÚN

Querido Matías o Peter,

Te fuiste muy temprano. Dicen que los varones aguantan menos que las niñas. Que el cuerpo es sabio y que bota lo que viene mal. Sé que eras un cúmulo de celulas y tu alma no estaba ahí todavía. Si bueno, el corazón latía, pero eso es una máquina, o sea el cuerpo es una máquina. Lo rige una inteligencia suprema más adelante, como al cuarto mes. Eso es lo que creo, lo que leí y en verdad no solo lo digo yo, lo dicen las tradiciones antiguas. Y para serte bien honesta, le creo bastante más a las tradiciones antiguas que a las religiones de ahora. ¡Qué complique de mamá te iba a tocar!

Pero te amé desde el primer momento en que supe que estabas dentro mío. Si, no le estoy hablando a tu alma querido. Le estoy hablando a la idea de ti que nunca se materializó. Le estoy hablando a la energía y al nombre. Siempre me encantó Matías. También me gustaba Peter para hacerle el juego al que iba a ser tu padrino. No es que el doctor me hubiese dicho que eras un niño, pero yo te soñé y yo te intuía.

Verás bebé, me dijeron que te escribiera una carta y que después la quemara o la dejara volar por los cielos. Todavía no se muy bien qué haré, pero por alguna razón te extraño. Nunca te conocí, tal vez solo extraño la idea de ti. No, no te pongas triste amor. Yo tuve una niña preciosa después de un tiempo. Ella se llama Anna y ella hubiese sido tu hermana menor. O tal vez no. Tal vez solo nos hubiésemos quedado contigo como mi único hijo. Quien sabe, la verdad es que tengo pésima experiencia con hombres que son hijos únicos…con las mujeres es otra historia. Por ahora, Anna sí se quedó como la única que llegó a nacer.

Me pregunto a cuál cuerpo entraste después. Quiero pensar que naciste y que tu familia te ha dado tanto amor como lo hubiéramos hecho nosotros. Sabes que alguien una vez me dijo que cuando una mujer tiene deseos muy fuertes de ser madre es porque un alma está tocando la puerta para nacer. Nunca lo investigué, pero me pareció hermoso y lo tomé como una verdad. Nosotros estábamos tan listos para dejarte entrar, para recibirte. Pero tu no estabas listo. O tal vez nosotros no estábamos listos.

Hay cosas en esta vida que las he olvidado, he olvidado discusiones, he olvidado cosas hirientes que me han dicho y hecho, he olvidado hasta emociones por gente que ya no participa en mi vida porque hemos tomado caminos distintos. Pero hay cosas que jamás he olvidado. No olvidaré jamás el día en que Anna nació. Y nunca, pero nunca, olvidaré cuando llegaste a mi vida y luego te perdí.

Entiendo que hay personas que pasan por esto varias veces, que los doctores dicen que es muy común, pero al menos yo, que fui medio de transporte por un tiempo no lo siento nada común y no se cómo hubiese podido superarlo si se me hubiera ido por segunda vez.

Eras muy pequeño mi amor, imposible entender todo esto. O tal vez sí, porque estabas todavía más del lado de allá con toda esa sabiduría que de acá en la materia.

Cuando te perdí, ni siquiera sabía cómo iba a ser ese amor, solo viví el principio de el, pero no el centro del asunto. Nunca te vi los ojitos, nunca sentía tus pataditas, pero siempre te imagino.

Sabes que cuando empecé a escribir esta carta el cielo estaba nublado y ahora, el día se convirtió en un día de verano. Si, es verdad el clima cambia tan rápido por acá, pero yo se lo atribuyo a algo más grande. Hay un viento intenso ahora mismo que me hace pensar que si llegaste a nacer. Alguien te cargó por meses en su panza y estas en algún lugar. Y espero que seas feliz. Que esa idea que fuiste, haya nacido sana. Tal vez en el camino te terminaste convirtiendo en una niña. Quién sabe, el estudio de la genética no es lo mío.

Pero Matías, te deseábamos tanto y te nos fuiste. No pude sostenerte por más que quise y me acuerdo que traté de aguantarte adentro. Te fuiste porque no era tu tiempo y tampoco el mío. Tampoco el de tu papá. No estábamos listos para convertirnos en familia.

Tal vez nos encontremos en otra vida. ¿Qué tal suena eso? Recuerda que regresamos una y otra vez hasta que hagamos las cosas bien. Cuando nos reencontremos algo importante nos unirá. ¿Te imaginas que nos re encontremos en esta misma vida? Pueden pasar tantas cosas. También puede ser que no te reconozca y eso no sería lo peor. Todos estamos conectados y de alguna u otra forma nos tocará conocernos, porque así funciona. En verdad lo más probable es que no nos reconozcamos, pero es lindo soñar.

Tengo que dejarte ir, pero es difícil. Todavía lloro por ti, ¿eso es normal? ¿qué es lo normal?

Creo que nunca te dije que te amaba. Tanto que 7 años después todavía te pienso y siento una lágrima que se acaba de convertir en llanto. Necesito respirar antes de escribirte lo siguiente.

Ya es hora, dejo ir la idea de ti, te libero de mi apego y de nuevo, te amo bebé.

Tu mami (que tal vez no fui tu primera, ni tu última).

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